Marion Cobretti, conocido como Cobra, es un policía implacable,
fuerte y valiente con ametralladora
en mano que reparte justicia allí
por donde va. Un grupo de asesinos tiene en su contra a Ingrid,
una
testigo a la que quieren eliminar, pero Cobra no sólo la protegerá sino
que acabará con ellos.
Título para lucimiento del musculoso Sylvester Stallone, que andaba rodando las secuelas de
Rocky y Rambo,
y un film nostálgico para muchos que crecieron en los 80. Desde luego
el papel
le va ni que pintado al protagonista, y a pesar de tener un
guión algo cogido por los pelos,
la historia se sostiene gracias a las
dosis de acción y violencia que requieren ese tipo de films.
Un
protagonista duro como pocos, que no tuerce el gesto ni para dormir,
con gafas de sol
ochenteras que esconden una mirada vengadora, y el
palillo que no falte a la hora de repartir
camorra... eran los
ingredientes básicos para el éxito.
Le acompaña Brigitte Nielsen,
por entonces, esposa de Stallone, y la trama está basada
en una novela
de Paula Gosling, que también sirvió de inspiración para la película de
1995 Caza legal.